Roger

“Vine sin saber bien qué era, acompañando a mi pareja, y me dejé sorprender por una experiencia única, sensorial y liberadora. Aprendí a percibir la intimidad incluso sin palabras, a dejar la vergüenza, escuchar sin juzgar y sentirme escuchado del mismo modo. En tres días, personas desconocidas se volvieron familia.”

Carpintero, 37 años. Mallorquín.

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